jueves, 7 de junio de 2012

SECCIÓN CULTURAL


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Flamingos, Enrique Búnbury (EMI Music, 2002)

Cuando pienso en un disco como unidad de sentido -no en una mera suma de canciones independientes unas de otras- me viene a la cabeza cualquiera de los muchos del zaragozano Enrique Ortiz de Landázuri, conocido artísticamente como Búnbury ya desde su etapa en Héroes del silencio. Pero quizá sea Flamingos, un trabajo de estudio grabado en otoño de 2001 y aparecido en 2002, el que más me llama la atención.

Me explico. Aunque no soy partidario en exceso de etiquetar tan categóricamente una creación que tiene pretensiones artísticas, Flamingos supone, desde mi punto de vista, el encuentro del sujeto lírico con su propia voz. Búnbury, que tras su triunfal etapa en Héroes del silencio decidió que ya era hora de cerrar esa puerta, grabó en 1997 su primer trabajo en solitario, Radical sonora, disco concebido bajo un excesivo influjo de grupos como Depeche Mode o Massive Attack, por lo que la psicodelia y los tintes electrónicos fueron recibidos por la crítica como una pose impostada por parte de quien, hasta pocos meses antes, era fácilmente reconocible como la voz más genuina del rock en castellano. Pero a Radical sonora le siguió Pequeño en 1999, donde haciendo gala de sus dotes camaleónicas cobran fuerza los ritmos latinos más populares (tango, corrido, ranchera...) mezclados con ecos cabareteros. En Pequeño el tono cálido y melancólico del zaragozano comienza a conformar su propia voz, a ser reconocible y honesto, dejando la influencia electrónica de Radical Sonora en un mal sueño.

Es entonces cuando aparece Flamingos, el tercer disco en solitario del polifacético cantante, grabado con una banda llamada Huracán ambulante. Aunque en él se perciben influencias del rock, jazz, blues, cabaret, etc, todas quedan estrechamente ligadas y filtradas por el tamiz de quien ha sabido imprimir un sello altamente personal a todo cuanto ha salido de su guitarra y de su peculiar voz de aragonés errante. Las quince canciones que componen este álbum oscilan desde el tono más íntimo de Hoy no estoy para nadie o Mundo feliz, el elegíaco de Lady Blue, hasta el cabaretero de Un bastón para tu corazón o el canalla de El club de los imposibles.



Si quieres escuchar alguno de sus temas puedes acudir a www.enriquebunbury.com

Ignacio Gago.


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