OS
RECOMIENDO ESCUCHAR...
Flamingos,
Enrique Búnbury (EMI Music, 2002)
Cuando
pienso en un disco como unidad de sentido -no en una mera suma de
canciones independientes
unas de otras- me viene a la cabeza cualquiera de los muchos del
zaragozano Enrique Ortiz de Landázuri, conocido artísticamente
como Búnbury ya desde su etapa en Héroes del
silencio.
Pero quizá sea Flamingos, un trabajo de estudio grabado en
otoño de 2001 y aparecido en
2002, el que más
me llama la atención.
Me
explico. Aunque no soy partidario en exceso de etiquetar tan
categóricamente una creación que
tiene pretensiones
artísticas, Flamingos supone, desde mi punto de vista, el
encuentro del sujeto
lírico con su propia voz. Búnbury,
que tras su triunfal etapa en Héroes del silencio decidió
que ya
era hora de cerrar esa puerta, grabó en 1997 su primer
trabajo en solitario, Radical sonora, disco
concebido bajo un
excesivo influjo de grupos como Depeche Mode o Massive Attack, por lo
que la
psicodelia y los tintes electrónicos fueron recibidos
por la crítica como una pose impostada por
parte de quien,
hasta pocos meses antes, era fácilmente reconocible como la
voz más genuina del
rock en castellano. Pero a Radical sonora
le siguió Pequeño en 1999, donde haciendo gala de sus
dotes camaleónicas cobran fuerza los ritmos latinos más
populares (tango, corrido, ranchera...)
mezclados con ecos
cabareteros. En Pequeño el tono cálido y melancólico
del zaragozano comienza
a conformar su propia voz, a ser reconocible
y honesto, dejando la influencia electrónica de Radical
Sonora en un mal sueño.
Es
entonces cuando aparece Flamingos, el tercer disco en solitario del
polifacético cantante,
grabado con una banda llamada Huracán
ambulante. Aunque en
él se perciben influencias del rock,
jazz, blues, cabaret,
etc, todas quedan estrechamente ligadas y filtradas por el tamiz de
quien ha
sabido imprimir un sello altamente personal a todo cuanto
ha salido de su guitarra y de su peculiar
voz de aragonés
errante. Las quince canciones que componen este álbum oscilan
desde el tono más
íntimo de Hoy
no estoy para nadie o
Mundo feliz,
el elegíaco de Lady Blue, hasta el cabaretero de
Un
bastón para tu corazón o el canalla de El club
de los imposibles.
Si
quieres escuchar alguno de sus temas puedes acudir a
www.enriquebunbury.com
Ignacio
Gago.


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